Alrededor de los 2 años los chicos suelen enojarse (con llantos, gritos y patadas) sin razón aparente. Estas escenas, que pueden darse en cualquier lugar y momento, ya sea antes de dormir o haciendo la cola del supermercado, responden a pedidos desplazados. Como los chicos no tienen aún los recursos para expresarse, lo hacen mediante los famosos “berrinches”.

¿Cómo podemos ayudarlos?

1. Bajá a su altura e intentá hablarle tranquilo, sin alterarte.

Muchas veces necesitan un abrazo, upa, o una caricia para calmarse.

 

2. Ponete en su lugar y empatizá con sus emociones.

Intentá entender qué es exactamente lo que tu hijo pidió o intentó decir y no fue escuchado.

 

3. Ponele palabras a la situación.

Ej: “Yo se que estás enojado porque no querés ir a bañarte y preferís terminar de armar la torre. Yo también me enojaría si tengo que dejar de hacer algo que me gusta mucho”.

 

4. No le des explicaciones largas y complicadas, intentá ser lo más sintético posible.

 

5. Dale alternativas.

Ej: “Si querés podemos dejar la torre sobre la mesa para que no se desarme y más tarde la seguimos armando juntos”.

 

6. Hacé valer tu palabra, para que él la respete es imprescindible cumplirla.

 

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